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15 consejos para hacer un bizcocho casero

bizchoco casero esponjoso

Hola de nuevo ¿qué tal esas vacaciones? espero que las hayas disfrutado o que las estés disfrutando aún en este fantástico mes de septiembre.

Yo ya  estoy incorporada a la rutina habitual aunque me ha costado un poco arrancar por un problemita pequeño de salud, pero que ya está superado, así que vuelvo a la carga con ganas y con un post que espero sea de ayuda especialmente para los reticentes a la repostería casera.

Si eres de los que dice: “a mi no me salen los bizcochos” o “no me suben” o “siempre me quedan mal” este post es para ti.

No hay nada mejor que un bizcocho casero recién horneado, mucho más sabroso y saludable que los comprados, sin colorantes ni conservantes. Por favor no compres más bollería industrial, ¡es lo peor!

Así que para que te animes a preparar repostería casera, aquí tienes estos 15 consejos para hacer un bizcocho casero esponjoso y perfecto:

  1. Leer la receta antes de hacerla. Si, esto parece una obviedad, pero ¿lo haces? yo reconozco que a veces no. Si no quieres tener ningún contratiempo asegúrate de que entiendes bien todos los pasos y de que tienes todos los utensilios necesarios.
  2. Tener todos los ingredientes preparados. Lo sé otra obviedad, pero ¿cuántas veces improvisas y cambias algún ingrediente por otro porque no lo tienes? algunos ingredientes se pueden sustituir, pero yo te recomiendo que si es la primera vez que haces una receta la sigas al pie de la letra, ya habrá tiempo para experimentar cuando sepas hacerlo, luego nos quejamos de que no nos sale la receta.
  3. Pesar los ingredientes. A propósito del punto anterior, la repostería es una ciencia exacta, no admite muchos cambios e improvisaciones, hay que ser meticulosos, pesar y medir bien las cantidades. Una pesa es imprescindible en repostería y mejor si es de precisión, para pesar pequeñas cantidades en gramos u otros utensilios medidores como cucharas o tazas.
  4. Ingredientes a temperatura ambiente. Así como las cantidades son importantes, también lo son las temperaturas de los ingredientes, que deben estar a temperatura ambiente para evitar reacciones extrañas. Si te has despistado de sacar de la nevera los huevos o la mantequilla, la mantequilla la puedes templar en el microhonadas en unos segundos, sin que llegue a derretirse y los huevos los puedes sumergir en agua tibia unos minutos.
  5. Precalentar el horno. En la mayoría de recetas de bizcochos y galletas siempre se precalienta el horno, porque esto facilita el levado. Normalmente con 15 minutos es suficiente, lo habitual es encender el horno al principio mientras vamos preparando la receta, así se va calentando y aprovechamos ese tiempo.
  6. Mezclar bien los ingredientes. Primero se mezclan los ingredientes húmedos, como huevos, mantequilla o aceite, leche, yogur, etc… con el azúcar. Los ingredientes secos se mezclan aparte y se añaden al final a la mezcla.
  7. Tamizar la harina y la levadura. Es conveniente tamizar la harina con la levadura en polvo y otros ingredientes secos si se van a usar como cacao en polvo por ejemplo. Con esto conseguimos una masa sin grumos y más aireada y esponjosa. Tamizar es simplemente pasar la harina por un colador o por un tamiz.
  8. Conseguir una masa más esponjosa. Si quieres un bizcocho súper esponjoso, lo mejor es separar las claras y las yemas de los huevos. Hay que batir las claras a punto de nieve y añadirlas al final al resto de ingredientes, esto se hace despacio y con movimientos envolventes para que las claras no se bajen en exceso. Con esto conseguimos dar más aire a la masa y por consiguiente quedará más esponjosa.
  9. Cada molde es diferente. No es lo mismo hornear en un molde de metal, que de cristal que de silicona o hierro, cada material conduce el calor de una manera diferente y necesitan tiempos de horneado distintos. Debes ir probando con los diferentes moldes que tengas y ajustar el tiempo, en general en los moldes de hierro el tiempo de horneado suele ser menor que en los de silicona. También el horneado es distinto si el molde es de los de corona o no, los de corona reparten mejor el calor y el bizcocho sube más, también es importante el diámetro del molde, cuanto más pequeño y alto sea el molde el bizchoco subirá más.
  10. Engrasar el molde. Aunque el molde sea antiadherente como los de silicona es recomendable engrasarlo para facilitar el desmoldado, con mantequilla o con aceite. Puedes hacerlo con una brocha de cocina y así usarás la cantidad mínima de aceite para el engrasado, luego puedes espolvorear la superficie engrasada con harina, aunque esto no es necesario si tienes un buen molde.
  11. Colocar el molde en la zona central del horno. Salvo que la receta indique otra cosa, lo habitual es colocar el molde con la mezcla en el centro del horno, con calor arriba y abajo y a una temperatura entre 150 y 180º, estas temperaturas no muy altas garantizan un buen levado. El molde se pone sobre la rejilla del horno y no sobre la bandeja, para que el calor le llegue bien por todos lados.
  12. No abrir el horno mientras se hornea. Nunca, nunca se debe abrir el horno a mitad de cocción porque entonces el bizcocho se bajará. Sólo debes abrirlo cuando haya transcurrido el tiempo indicado en la receta o no antes de que haya transcurrido mínimo 30 minutos, a partir de ahí y si ves a través del cristal que ha subido, puedes abrir el horno para comprobar el punto. Para comprobar que esté en su punto lo pinchas con un cuchillo largo o con un pincho por la parte más alta del bizcocho (que es la que más tarda en hacerse) y si sale limpio ya está listo. Si no, debes aumentar el tiempo en pequeños intervalos e ir comprobando el punto, una cocción muy prolongada resecará el bizcocho, por lo tanto el tiempo de horneado tiene que ser el justo ni más ni menos.
  13. Sacar del horno inmediatamente. Una vez esté en su punto el bizcocho  hay que sacarlo del horno inmediatamente. No vale dejarlo dentro aunque dejes la puerta entreabierta, porque el horno sigue manteniendo el calor mucho tiempo y el bizcocho se resecará.
  14. Dejar enfriar sobre una rejilla. Cuando saques el bizcocho del horno  se debe dejar enfriar sobre una rejilla hasta que esté tibio. Una vez desmoldado el bizcocho se debe poner igualmente sobre la rejilla hasta que se enfríe del todo, para que la parte inferior no se humedezca con el calor residual.
  15. No desmoldar nunca caliente. Para desmoldar el bizcocho hay que esperar a que esté tibio, porque si se desmolda caliente se puede romper.

Y esto es todo, con estos consejos y algo de práctica tiene que salirte bien, si aún sigue sin salirte bien, es probable que tu horno tenga algún problema, si la puerta no cierra bien y se escapa el calor, el bizcocho no subirá bien.

Ánimo, y ya me contarás como te ha ido, te recomiendo para ir practicando este bizcocho de chocolate, muy fácil de preparar y que queda riquísimo o este otro de zanahoria y nueces.

Aparte te cuento la receta de bizcocho de mi madre en versión integral.

Bizcocho casero de yogur de mi madre en versión integral

bizchoco-casero-de-yogur

Esta es la receta del clásico bizcocho de yogur de toda la vida, también conocida como bizcocho 5,4,3,2,1 por las medidas de los ingredientes.

Para medir se usa un vasito de yogur, es un bizcocho que siempre queda bien, a mi madre le queda espectacular muy alto y esponjoso, su truco es añadir las claras montadas a punto de nieve, tal como te cuento en el punto 8 y un horneado más lento y a menos grados.

En esta ocasión yo he querido hacerlo pero en versión más saludable, así que he usado harina y azúcar integrales en vez de las normales y aceite de oliva virgen de sabor suave en vez de la clásica de girasol y por supuesto huevos ecológicos.

Al usar harina integral y el azúcar moreno el bizcocho no sube tanto como con la harina normal, pienso que se debe a la textura más gruesa y más pesada de estos ingredientes, pero aunque no sube tanto en volumen como el normal si que queda igualmente esponjoso.

Espero que te guste.

Receta de Bizcocho casero de yogur integral

Ingredientes:

*Se usa el vaso de yogur como medida

  • 5 huevos
  • 4 vasos de harina integral
  • 3 vasos de azúcar integral de caña
  • 2 yogures de limón (125 ml.)
  • 1 vaso de aceite de oliva suave
  • 1 sobre de levadura royal
  • La ralladura de 1 limón
  • Un pizca de sal

Preparación:

  1. Enciende el horno a 150º con calor arriba y abajo.
  2. Separa las claras de las yemas de los huevos y resérvalas.
  3. Mezcla primero las yemas con el azúcar, las puedes batir con una batidora de barillas hasta obtener una mezcla espumosa.
  4. Añade entonces, los yogures, el aceite y la ralladura de limón y vuelve a batir hasta que todos los ingredientes estén bien mezclados.
  5. Tamiza la harina con la levadura e incorpórala a la mezcla removiendo suavemente con una espátula, sólo hasta que esté bien mezclado, no hace falta remover en exceso.
  6. Bate las claras a punto de nieve con una pizca de sal. Una vez batidas se las vas añadiendo a la mezcla anterior poco a poco y con movimientos suaves y envolventes intentando que las claras no se bajen demasiado, esto dará aire a la masa.
  7. Por último engrasa un molde, vierte la mezcla en el y mete en el horno, hornea durante 1 hora aprox. (esto dependerá del molde que estés usando, debes ir comprobando el punto).
  8. Sigue todos los consejos de horneados explicados anteriormente.

Y listo, a disfrutar de la merienda.


Notas:

* Puedes cambiar los ingredientes integrales por normales y el aceite de oliva por aceite de girasol si lo prefieres.

*Este bizcocho es muy tuneable, puedes añadirle pasas, frutos secos, también puedes usar yogures de otros sabores como coco y enriquecerlo con un poco de coco rallado o también añadir alguna especie como canela, aunque te recomiendo que la primera vez que lo hagas sigas la receta 🙂

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